Hablar por hablar

Habla solo cuando lo que digas sea más valioso que el silencio...
... o cuando no te importe si te escuchan o no, simplemente quieres hablar.

domingo, 22 de mayo de 2011

COMENTARIO 5: QUE BUENO ES EL FIN DE SEMANA Y LOS INDIGNADOS

- Creo que estoy pasando una fase de "desamor" por mi trabajo. Independientemente de que hay días buenos y malos, últimamente estoy deseando que llegue el viernes por la tarde, el sábado por la mañana estoy deseando hacer cosas y aprovecharlo al máximo; el domingo a mediodía empiezo a pensar en el día siguiente y dejo de disfrutar. Cuando tengo una fase "positiva" en el trabajo, realmente lo que deseo en el fin de semana es descansar, y no me importa aprovechar o no el tiempo, simplemente deseo tranquilidad. Creo que empiezan a pesar dos años seguidos teniendo que chuparme 5 horas de AVE  y una noche fuera de casa todas las semanas. ¿Que en el AVE se va muy bien y que es una gozada?: Es cierto... cuando lo coges una vez cada tres meses y vas mirando el paisaje, viendo una película que seguramente no hayas visto y levantándote de vez en cuando para ir al coche 4 (bar). Cuando te tienes que levantar antes de las 6, te pones a currar con el portátil desde que te montas, la película que echan la has visto dos o tres veces, no puedes mover las piernas porque no hay sitio, y te toca al lado una amable persona de más de 80 kilos (muy amable, pero que no puede encogerse, va en contra de las leyes de la física)... pues como que no, que no es divertido, ni cómodo ni ná de ná: es un co...azo. Otra cosa que pesa: cansa tener que hacer de sicólogo, confesor, mediador, juez y no sé que más cosas para que el equipo se sienta bien y valorado, porque parece mentira que mientras más años tenemos, más tiquismiquis y "puñeteros" nos volvemos: que el correo iba con mala leche, porque ha puesto en copia a su jefe, que el correo iba con buena leche, pero es que de palabra va con mala leche, que si no se valora lo que hago yo y sí la mi..da de trabajo del otro, que si la silla está coja, que si en la mesa me da mucho el sol...  qué tranquilos estarán en su casa hasta que vuelva.
- Hoy es jornada de reflexión. En la entrada de hace unos días, decía que aquí no nos movíamos para nada y que los únicos que se manifestaban estaban politizados. Tengo que reconocer que, a menos que el día 23 se vayan todos a casa, parece que los que se están manifestando lo están haciendo muy coherentemente y yo estaba totalmente equivocado. El haber conseguido estar una semana manifestándose sin hacer propaganda electoral de ningún partido,y sin que haya el más leve conato de violencia es para admirarlo. Era muy fácil haber infiltrado a unos pocos "bullangueros" y "buscalíos" que hubieran tirado una sola piedra a los policías, o que hubieran puesto una sola pancarta en favor de algún partido para que todo el esfuerzo hubiera sido vano y las "fuerzas del orden instituido" hubieran tenido justificada su intervención. No sé si ha sido porque se han organizado muy bien, porque ha habido suerte, o porque una organización desorganizada como estas concentraciones puede estructurarse por sí sola. El caso es que se ha conseguido, mañana votamos y tendremos que ver qué pasa el lunes: si el día 23 las concentraciones se deshacen, habrá sido una semana bonita donde la gente se ha divertido y nada más; si el día 23 y siguientes las concentraciones continuan, podremos estar ante una cosa muy grande que puede salvar a esta generación que algunos quieren llamar perdida. Los que salgan en los municipales y los que aspiren a las generales (políticos, estoy hablando) no pueden ignorar un movimiento así y, al menos, tendrán en mente antes de cada decisión a esa gente que le está diciendo cada día lo que no les gusta. Otra cosa es que los poderes transversales de este mundo global les dejen hacer algo (bancos y agencias de calificación); el problema es cómo salir del ciclo maldito: yo no quiero hacer caso a las agencias de calificación, entonces éstas me rebajarán la confianza, tendré que pagar más por el dinero, volverán a rebajar la confianza y vuelta a empezar. Si no somos capaces de maniatar a estas agencias, o al menos hacerlas corresponsables de las consecuencias de sus actos, dificil será que salgamos de este bucle. Aunque parezca mentira, quizá los que únicamente podrán hacer frente a ésto sean países emergentes que quieran reventar el sistema: China, junto con India y Brasil podrían tener el poder de hacerlo, pero a costa de no importar las consecuencias a corto plazo en el bienestar de sus gentes. Tienen los suficientes recursos propios o en otros países amigos como para poder permitirse el lujo de mandar a freir espárragos a los dueños del dinero occidental.

Moraleja: Sávate tú, sálvate tú... que así yo podré dedicarme a salvarme a mí mismo

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